Influenza (gripe)

¿Qué es la influenza (gripe)?

La influenza o gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa producida por los virus de la influenza. En la mayoría de los casos, la influenza produce una enfermedad leve, pero puede ser mucho más grave en las personas de alto riesgo. En algunos casos, puede ser mortal. La mejor manera de proteger a las personas en alto riesgo de sufrir complicaciones de salud es la vacunación.

Las siguientes cifras promedio corresponden a cada año en EE. UU.:

  • entre el 5 y el 20% de la población contrae influenza;
  • más de 200,000 personas son hospitalizadas debido a complicaciones de la influenza, y
  • 36,000 personas (principalmente en alto riesgo) mueren por influenza.

¿Hay personas que tienen mayor riesgo de contraer influenza?

Entre las personas en alto riesgo de sufrir complicaciones graves de la influenza están los ancianos, los niños y los que tienen determinadas afecciones.

¿Cuáles son los síntomas de la influenza?

Síntomas de la influenza:

  • fiebre (generalmente alta)
  • dolor de cabeza
  • extremado cansancio
  • tos seca
  • dolor de garganta
  • moqueo o congestión de nariz
  • dolores musculares y
  • síntomas gastrointestinales, como náusea, vómitos y diarrea son más frecuentes en los niños que en los adultos

¿Cuáles son las complicaciones de la influenza?

Podemos mencionar, entre otras, neumonía bacteriana, deshidratación y empeoramiento de las afecciones crónicas como insuficiencia cardíaca congestiva, asma o diabetes. Los niños pueden contraer afecciones sinusales e infecciones de oídos.

¿Cómo se contagia la influenza?

La influenza se transmite a través de gotas de la secreción de nariz y garganta que se producen al toser o estornudar. Generalmente, se transmite de persona a persona, pero también puede ocurrir que la persona se infecte al tocar un objeto contaminado con el virus y a continuación se toque la boca o la nariz.

¿Cuándo es el período de contagio y cuánto dura?

El período de contagio del adulto puede comenzar el día antes de la aparición de los síntomas y durar hasta una semana después de contraer la enfermedad. Esto significa que se puede contagiar a otra persona sin saber que uno está enfermo, y también durante la enfermedad.

¿Quiénes deben vacunarse?

Dado que hay escasez de producción de vacuna contra la influenza para la temporada 2004-2005, los CDC recomiendan que se dé prioridad a determinados grupos de personas. Las personas comprendidas en los siguientes grupos con prioridad deben vacunarse el próximo invierno:

  • los niños entre 6 y 59 meses de edad
  • las personas mayores de 65 años
  • las personas entre 2 y 64 años que sufren afecciones crónicas subyacentes
  • las mujeres que estén embarazadas durante la temporada de influenza
  • los residentes de residencias e instituciones de cuidado a largo plazo
  • los niños de 6 meses a 18 años que reciben terapia a largo plazo con aspirina
  • los trabajadores del área de salud que están en contacto directo con pacientes
  • los profesionales de la salud que no trabajan en domicilio, y los contactos domésticos de los menores de 6 meses.

Estas son las personas que tienen alto riesgo de contraer complicaciones graves de la influenza, o que están en contacto con personas en alto riesgo de contraerlas.

Se solicita a las personas no incluidas en los grupos con prioridad indicados que no se vacunen o posterguen la vacunación debido a la situación actual del suministro de vacunas.

¿Quiénes no deben vacunarse?

Algunas personas no deberían vacunarse:

  • las personas muy alérgicas al huevo de gallina;
  • las personas que tuvieron una reacción intensa a la vacuna contra la influenza;
  • las personas que han desarrollado el síndrome Guillain-Barre (GBS) seis semanas después de haber sido vacunado para la influenza;
  • los menores de 6 meses;
  • las personas que tienen alguna enfermedad que produce fiebre. (Estas personas se pueden vacunar cuando los síntomas disminuyen.)

Resfrío e influenza: comparación

¿Cuál es la diferencia entre el resfrío y la influenza?

La influenza y el resfrío ordinario son dos enfermedades respiratorias, pero provocadas por distintos virus. Al tener muchos síntomas en común, puede ser difícil (si no imposible) establecer la diferencia basándose solamente en los síntomas. Para diagnosticar influenza, se pueden hacer pruebas especiales que se deben realizar durante los primeros días de la enfermedad, en caso de necesidad.

¿Cuáles son los síntomas de la influenza que la distinguen del resfrío?

En general, la influenza es peor que el resfrío, con síntomas como fiebre, dolores corporales, extremado cansancio y tos seca más habituales e intensos. El resfrío suele ser más leve que la influenza. Las personas resfriadas suelen tener moqueo y congestión de nariz más que las que tienen influenza. En general, el resfrío no produce complicaciones graves de la salud, como neumonía, infecciones bacterianas o necesidad de hospitalización.

Prevención de la influenza

¿Cómo se previene la influenza?

Sin duda alguna, el método más simple de prevención es la vacuna contra la influenza. A las dos semanas de la vacunación, el organismo crea anticuerpos protectores contra la infección por el virus de la influenza. Dado que este año se recomienda la vacunación solamente para las personas de los grupos de riesgo, el resto de la población debe ser cuidadosa en la higiene, lavarse las manos con frecuencia, cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar, y no asistir al trabajo ni a la escuela durante la enfermedad.

¿La medicación antiviral previene la influenza?

Cuatro medicinas antivirales (amantadine, rimantadine, oseltamivir y zanamivir) son aprobadas para el tratamiento y la prevención de la influenza. Sin embargo, estas medicinas no son sustitutos para la vacunación de la influenza. Todas estas medicinas son medicinas de prescripción y debería consultar a un doctor antes de usar estas medicinas para tratar y prevenir la influenza.